“El cambio de escala es a veces una cuestión de supervivencia. Primero vemos la montaña y luego dibujamos una línea en el mapa. Así, línea a línea, formamos la cordillera que no podemos abarcar con los ojos y, solo a través del ejercicio de la reducción, somos capaces de trazar un camino, tal vez, también, de transitarlo. De todo lo que nos importa y no comprendemos terminamos por dibujar un mapa, alterando al hacerlo el verdadero tamaño de nuestra ignorancia.”

lunes, 11 de agosto de 2008

Rayuela. Julio Cortázar


Me he dado cuenta de que un deseo materializado deja de ser un sueño. Somos necesarios hasta que nos abrazan. Si nos sentimos una vez, podemos dejar de hacerlo dos veces más. E incluso hasta que volvamos a ser necesarios. Usamos el tiempo para medir la intensidad de nuestros sentimientos. Y hasta que no estamos en el límite no creemos que de verdad el abismo está cerca. Es cojonudo el ser humano.... hoy quiero convertirme en un sueño. En tan solo un sueño.

Mi sentimiento en el margen izquierdo de esta página.


Rayuela. Capítulo VII Julio Cortázar
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

5 comentarios:

El éxodo dijo...

Yo pienso que los sueños cumplidos pueden seguir siéndolo si somos capaces de despojarnos del tiempo. Y que también pueden perderse sin haberse cumplido. Es entonces cuando el tiempo se viste con sus ropajes más amargos y esa pesadilla de tejer y destejer inútilmente -por fortuna nos queda Penélope- nos anega día y noche.

Besos.

Ps. Tu sentimiento ha dado a luz a un hermoso poema en ese margen izquierdo (los pocos que he leído tuyos los son, en el fondo y en la forma).

INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA A UN RELOJ (Julio Cortazar)

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

Thiago dijo...

Rayuela me encantó, lo leí despues de Vargas Llosa y García Márquez, y como decía ayer EL PAIS, son de esos libros que te cambian la vida, jaja

Bezos

Carlos Becerra dijo...

Asu...

Mi compatriota Julio Cortázar, creó con su obra Rayuela una genialidad literaria que forma parte trascendente de la literatura hispano-americana contemporánea.

Yo la leí hace muchos años, pero son de esos argumentos dificiles de olvidar sobre todo por el famoso "tablero de dirección", con el podías encontrar en esa misma obra varios caminos para su lectura.
La obra en si me resultaba tan novedosa en aquellos tiempos, la relación de los personajes y sus vinculos con el arte y los sentimientos extremos era apasionante para mi.
El personaje favorito mio dentro de la trama fue La maga (Lucia), en ella y su ingenuidad por ignorancia encontré el mejor camino para identificarme dentro del contexto de la obra en si, y posicionarme como lector frente al club de las serpientes.

Bien Asu...
Me encanta que te gustara Rayuela, eso habla de gustos en común.

Un cariño.
CarlosHugoBecerra

Devin Town dijo...

Si los sueños se cumplen ya no son sueños, son realidades. Y la realidad no suele ser como la pintan los sueños…

En cualquier caso yo prefiero la realidad, sin dejar de soñar, claro.

Coincido con Thiago en eso de que Rayuela es de eso libros que te cambian la vida, o por lo menos no te deja indiferente, eso ya es mucho.

Funambulista 2.0 dijo...

Tienes razón, los sueños son la expresión de nuestros deseos y dejan de ser sueños cuando se materializan... Lo que pasa es que a veces, esos sueños una vez cumplidos producen realidades distintas a las esperadas, pero en eso está el picante de la vida, ¿no? Si supiéramos que todo lo que soñáramos fuera ser igual en la realidad creo de dejaríamos de soñar...