CUANTO MÁS ME SUJETAS
MÁS MIEDO TENGO DE CAER...
“El cambio de escala es a veces una cuestión de supervivencia. Primero vemos la montaña y luego dibujamos una línea en el mapa. Así, línea a línea, formamos la cordillera que no podemos abarcar con los ojos y, solo a través del ejercicio de la reducción, somos capaces de trazar un camino, tal vez, también, de transitarlo. De todo lo que nos importa y no comprendemos terminamos por dibujar un mapa, alterando al hacerlo el verdadero tamaño de nuestra ignorancia.”


Ismael Serrano. Ahora.
En la foto, la Plaza de las Comendadoras de Madrid, que fue mi casa algunos años.


- He pensado que... tú y yo... podríamos ir a algún sitio, juntos... uno de estos días. Hoy. Ahora mismo. Ven conmigo, Hannah.
- No, yo... creo que no va a ser posible.
- ¿Por qué no?
Hoy pongo un fragmento de una película que ví hace poco: La vida secreta de las palabras. La película para mi gusto es bastante lenta, pero tiene partes realmente increíbles. Como ésta. Que me hizo pensar (qué raro, ¿verdad?). Pues sí, Me hizo pensar en esa última respuesta. él no dijo nada como :pues yo te llevaré conmigo, o yo impediré que te ahogues, o yo haré que no llores o yo te sacaré de la habitación y no nos ahogaremos o yo te salvaré. Él prefiere meterse en su vida y pasar ese sentimiento con ella, e inundarse con sus lágrimas si es preciso. Él no le dice que no llore, no le impide sentir; le dice que en ese llanto no la abandonará y no la dejará sola. Muchas veces pensamos que es necesario evitar un sentimiento, y olvidamos compartirlos, y olvidamos respetar el dolor y hacerlo nuestro de alguna forma para poder ayudar a superarlo. Porque, no debemos olvidarlo, la única forma de superar el dolor es sentirlo primero. Muchas veces pensamos que para que alguien esté feliz con nosotros solo tenemos que decirle constantemente que debe sonreir, recordarle que la vida e smaravillosa; y es cierto que lo es, pero quizás para ganarte la confianza de esa persona, para ver un halo de luz en su rostro, debamos primero compartir su tristeza. Querer a alguien así, asumiendo sus días fáciles y difíciles, sin tirar la toalla, estando ahí aunque muchas veces no sea necesario coger la mano sino permanecer alerta, nos convierte en compañeros perfectos de viaje. ¿No?
En latidos infinitos
desatabas la nostalgia de las cosas
y polícromo vencías arrastrando tu presente.
Casi nunca me explicabas los caminos.
Solo andabas.

Ese cuadro es uno de mis favoritos de la exposición de Sorolla.
Os dejo también algo que he leido hoy. A falta de inspiración, me permito el lujo de que me la dejen:
Ni tú eres un Edward Norton ni yo una Marilyn Monroe. Quizás por eso, aunque no me gusta el negro y tu huyes de los colores, compartimos miopía con distintas dioptrías. Remueves el café con tenedores, me arrebatas el insomnio y te pones mi bata para pintar.


Y correr por las líneas de la mano....
P.D: ¡ya tengo el disco! Y soy una obsesiva escuchando todo el día esta canción...
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez, declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez, declare mi inocencia