“El cambio de escala es a veces una cuestión de supervivencia. Primero vemos la montaña y luego dibujamos una línea en el mapa. Así, línea a línea, formamos la cordillera que no podemos abarcar con los ojos y, solo a través del ejercicio de la reducción, somos capaces de trazar un camino, tal vez, también, de transitarlo. De todo lo que nos importa y no comprendemos terminamos por dibujar un mapa, alterando al hacerlo el verdadero tamaño de nuestra ignorancia.”

miércoles, 14 de abril de 2010

Quiero una casa encantada con espejos redondos y lunas de aceite. 
Quiero tus ganas vagando por las escaleras de cada planeta y que vuelvas a verme sentada en los ojos de cada estación. 
Quiero campanas gritando llamando a morir, a morirse el silencio, 
quiero refugios de menta y de siempre, tu voz. 
Quiero alejarme y que el mundo recuerde mi nombre, 
quiero perderme y que huelas mi ropa en la silla de cada septiembre donde comencé. Quiero soñar por las calles sin saber a dónde, 
quiero ser dónde, ser cuándo y entender por qué. 
Quiero llorar sin parar durante horas enteras y que no me pregunten ahora qué es posible hacer. 
Quiero mis antecedentes y mis primaveras, 
y eso ni se recupera ni se vuelve a ver. 
Quiero viajar encerrada en la nave del tiempo y quedarme siempre donde fui feliz, 
entre hojas de otoño y besos eternos, 
hoy quiero ser débil para renacer. 

2 comentarios:

·Êl düêndê (¡n)fêl¡z· dijo...

"Quiero viajar encerrada en la nave del tiempo y quedarme siempre donde fui feliz"

Yo también quisiera... quisiera quedarme congelada en el tiempo en aquellas épocas donde las sonrisas se agrandan fácilmente y la ilusión te invade.
Quisiera entender todos esos por qué, y sin embargo... tampoco quiero!

Un beso

LIGEIA dijo...

Vaya, que bonito viaje he realizado a través de tu poema, es muy bello, veo que estás muy inspirada. Felicidades.

Un abrazo