“El cambio de escala es a veces una cuestión de supervivencia. Primero vemos la montaña y luego dibujamos una línea en el mapa. Así, línea a línea, formamos la cordillera que no podemos abarcar con los ojos y, solo a través del ejercicio de la reducción, somos capaces de trazar un camino, tal vez, también, de transitarlo. De todo lo que nos importa y no comprendemos terminamos por dibujar un mapa, alterando al hacerlo el verdadero tamaño de nuestra ignorancia.”

martes, 4 de agosto de 2009

Aprenderé a nadar.



- He pensado que... tú y yo... podríamos ir a algún sitio, juntos... uno de estos días. Hoy. Ahora mismo. Ven conmigo, Hannah.

-  No, yo... creo que no va a ser posible.

- ¿Por qué no?

- Mmmm... porque si decidiéramos irnos a algún lugar juntos, me da miedo que un día... hoy no, quizás... quizás mañana tampoco, pero un día, de repente, puede que empiece a llorar y llorar, y que llore tanto que nada ni nadie pueda pararme, y que las lágrimas llenen la habitación, y que me falte el aire, y que te arrastre conmigo, y que nos ahoguemos los dos.

- Aprenderé a nadar, Hannah. Te lo juro. Aprenderé a nadar.

Hoy pongo un fragmento de una película que ví hace poco: La vida secreta de las palabras. La película para mi gusto es bastante lenta, pero tiene partes realmente increíbles. Como ésta. Que me hizo pensar (qué raro, ¿verdad?). Pues sí, Me hizo pensar en esa última respuesta. él no dijo nada como :pues yo te llevaré conmigo, o yo impediré que te ahogues, o yo haré que no llores o yo te sacaré de la habitación y no nos ahogaremos o yo te salvaré.  Él prefiere meterse en su vida y pasar ese sentimiento con ella, e inundarse con sus lágrimas si es preciso. Él no le dice que no llore, no le impide sentir; le dice que en ese llanto no la abandonará y no la dejará sola. Muchas veces pensamos que es necesario evitar un sentimiento, y olvidamos compartirlos, y olvidamos respetar el dolor y hacerlo nuestro de alguna forma para poder ayudar a superarlo. Porque, no debemos olvidarlo, la única forma de superar el dolor es sentirlo primero.  Muchas veces pensamos que para que alguien esté feliz con nosotros solo tenemos que decirle constantemente que debe sonreir, recordarle que la vida e smaravillosa; y es cierto que lo es, pero quizás para ganarte la confianza de esa persona, para ver un halo de luz en su rostro, debamos primero compartir su tristeza. Querer a alguien así, asumiendo sus días fáciles y difíciles, sin tirar la toalla, estando ahí aunque muchas veces no sea necesario coger la mano sino permanecer alerta, nos convierte en compañeros perfectos de viaje. ¿No? 

jueves, 30 de julio de 2009

Ya todo se comprende


Hace calor. Se deshoja la estación como las hojas de eucalipto, y en el campo huele a romero y a hierba seca. Me transporto al fin del mundo. Todo está parado. Me da por pensar que estarán haciendo ahora las personas a las que recuerdo. No sé si el mundo también estará parado para ellos. Hasta que no llegue septiembre no volverán los encuentros. Ahora parece que un huracán queda por pasar. La preocupación más inquietante es ver si tengo que ponerme bálsamo en los labios, y si me pica la sal. 

He metido todas las cosas en botes de vidrio para que puedan permanecer hasta que vuelva, y se conserven, más frías. Cuando vuelva las tocaré con mis dedos y las volveré a ablandar y haré surcos que marquen el uso que les quiero dar. Alomejor algunos botes tengo que tirarlos. Otros, quizás, necesiten un descanso. Reposo absoluto. 

No he escrito postales, no he mirado el móvil, no me he dejado agobiar por el silencio. No hay nada más que mirar más allá de las viejas luces de las casas del campo. Ellas permanecen iguales años tras año pero no sufren por no cambiar. Ni tampoco se plantean necesitar un cambio. Tampoco quienes las habitan. Conviven con sus sombras, con sus arrugas, aprenden a quererse envejeciendo y repasan una vida que les gusta y que no maldicen por no haber gastado, viajado, vivido más de lo que han tenido. Y todos los días a las 10 recogen el mismo pan y por la noche dan el mismo paseo. Tú pasas, harto de darte el paseo el quinto día seguido, y te saludan con una sonrisa. Es admirable.

Los grillos, los trozos de sandía por la noche, los palos de regaliz, las lágrimas de San Lorenzo, la luna, los consejos de mamá, la dama de noche, los cafés con papá y los golpes secos del bastón. Todo queda tan lejos, que no sé de dónde soy ni dónde tengo que ir ni por qué. Y los recuerdos se marcan en cada piedra, en cada sonido, lavan mis manos a la hora de lavar los platos, los siento en los almendros secos y en el ruido de las tórtolas. Los recojo en cada jazmín, los hilo y los devuelvo a su origen. Al tiempo. ¡Ay el tiempo!..... Ya todo se comprende. 


martes, 28 de julio de 2009

Everything is moving so fast

En latidos infinitos

desatabas la nostalgia de las cosas

y polícromo vencías arrastrando tu presente.

Casi nunca me explicabas los caminos.

Solo andabas.

jueves, 23 de julio de 2009


Ese cuadro es uno de mis favoritos de la exposición de Sorolla. 

Os dejo también algo que he leido hoy. A falta de inspiración, me permito el lujo de que me la dejen:

Ni tú eres un Edward Norton ni yo una Marilyn Monroe. Quizás por eso, aunque no me gusta el negro y tu huyes de los colores, compartimos miopía con distintas dioptrías. Remueves el café con tenedores, me arrebatas el insomnio y te pones mi bata para pintar.

viernes, 17 de julio de 2009

Podría decir que últimamente no tengo tiempo para escribir (pero eso nunca me ha hecho falta, las cosas que escribo puedo hacerlas en cualquier lugar y en los momentos más insospechados, además, mi anterior entrada era algo que yo escribí), pero de lo que realmente no tengo tiempo es de sentarme, currarme las entradas, contaros cosas interesantes... Y a veces pienso simplemente en cerrar este blog. 

Pero hoy os voy a dejar esta canción. llevo toda la mañana tarareándola y me parece muy bonita. Besitos a todos

"por el dolor al que no guardo rencor"


jueves, 9 de julio de 2009



He dejado de hacer el café de las cuatro,
Recogí las migajas que había sobre el mantel
Las tiré en la ventana,
Entré un poco en tu cuarto
Te has llevado contigo las sábanas de ayer

Y por más que lo intente mi boca 
Jamás se equivoca al decirte que no
Que los ojos me muerden la ropa
Y vigilan los dientes las sobras de dos

Me comí las migajas que guardé entre las manos
el café de las cuatro está desde anteayer,
me he vestido desnuda con el mantel de cuadros
las sábanas se asfixian debajo de mi piel.

miércoles, 8 de julio de 2009

Merezco

merezco

Efectivamente, me lo merezco por tonta.

viernes, 19 de junio de 2009


Me encontró sentada ante los leños todavía ardientes, 
abrazada a mis piernas, con la cara oculta entre las rodillas.
Se agachó a mi lado.
- ¿Qué te pasa.
- Tengo miedo.
- ¿De qué?
- De los ruidos, de esta oscuridad (…) De que nos maten a todos….
- Yo también tengo miedo, pero no me perdería esto por nada.

Le tomé la mano y se la retuve con firmeza por unos instantes. Su piel estaba caliente y tuve la impresión renovada de conocerlo desde hacía mil años.
- ¡Qué par de tontos somos!- traté de reirme.
- Cuenta una historia para distraernos.- pidió Rolf Carlé.
- ¿Cómo te gustaría?
- Algo que no le hayas contado a nadie.
 

Invéntala para mí
(…) 

Eva Luna, Isabel Allende. 



viernes, 12 de junio de 2009

Guerrero Álvarez

Hoy mi entrada va centrada en un agradecimiento. Hace poco puse una frase de Javier Álvarez en el blog, “pido las nubes que alientan mis poemas”, sacada de una entrevista, y me envió un comentario con el enlace de la canción. La verdad es que me he quedado muy sorprendida, y cabe la posibilidad de que no sea él y alguien me la haya mandado con su nombre, pero también cabe la posibilidad de que sí sea. Y es de agradecer que alguien se pase por tu blog para ver algo que pongas sobre él…. He mirado en Internet alguna página oficial para darle las gracias, pero no me sale nada…. Y en el myspace no estoy registrada. Así que espero que lea esto. Tenía guardada una entrada sobre él en borradores y creo que hoy es el momento de ponerla. 

“Ciega fe”, como una de sus canciones, es lo que tengo en este hombre. Los que me leéis podéis haber visto que me gustan los cantautores, me gusta la gente que compone y que transmite…. Me gusta escuchar lo que me quieren decir y por qué. Escucho a Javier Álvarez desde que tengo probablemente 15 años, y ya tengo 25. Tengo CDs pero sobretodo casettes que guardo y escucho con cariño, que me regalaban cuando era una chica de quince años un tanto rara a la que le gustaba escribir, pensar, y las canciones de Javier Álvarez, cuando lo que se llevaba era Take That (todos mis respetos para ellos, que me gustan, además, pero siempre fui un tanto diferente). Recuerdo escuchar Sunset Boulevard a todo volumen en el autobús del colegio, recuerdo escuchar “fantasma”, “ya no te acuerdas de mí”, “se cuela”, y muchas más, incluso sus versiones en otros discos, como en el de Aute, cantando “sin tu latido”. 

Hoy estoy contenta, porque es una persona a la que realmente admiro, y considero que ha puesto letra a momentos de mi vida. No solo de la suya. ¿Sabéis lo que siempre digo de las cosas que escribo? La máxima satisfacción de escribir es que alguien sienta lo que escribes como suyo, y saque su propia conclusión. La poesía no tiene un solo significado en la pluma de quien la hace, tiene mil en cada uno de los ojos que la leen.



Y aquí mi entrada en borrador: 


"Es una de esas personas que te hacen pensar….


- Que no se puede mezclar magia con anestesia. 

- Que los estereotipos no tienen por qué ser lo único que vende

- Que uno puede ser absuelto aun siendo como es.

- Que no tienes por qué salir en una emisora conocida para ser un buen músico. El éxito, afortunadamente, no es lo mismo para todo el mundo. 

- Que somos la respuesta de aquello que nos mueve por dentro. Y transmitirlo es una obligación.UNA OBLIGACIÓN, no solo un derecho. 

- Que ser diferente es una opción tan respetable como otra cualquiera

- Que hay épocas para todo. Lo importante es ser consecuente con la fase en la que estás.

- Que sí se puede mezclar la mierda y la fantasía. 

- Hay cosas que solo se pueden decir de una manera. Ni la mejor ni la más cómoda. La única. 

- Los ideales no se venden. Y venderlos no significa no respetar otras opciones

- Los desequilibrios vitales muchas veces te llevan al equilibrio

 - La sensibilidad se cuela, se filtra... 

- La música es un arma, la letra es un instrumento tan fuerte como la guitarra.

- Uno puede decir lo que piensa, y pensar siempre lo que dice…


No te tiene por qué gustar su música, ni siquiera haberla escuchado nunca. La identificación es la base para que entendamos el significado de lo que hace. Crecí sintiendo esa identificación, con un chico tímido que a veces alentaba canciones de protesta, con su peculiar forma de transmitir lo que nadie podría haber hecho mejor, con su manera de sentir y de escribir. Con sus cambios y sus múltiples registros. Por eso para mí es uno de los mejores. Porque para ser capaz de seguir aquí a pesar de tantas críticas, hay que ser sencillamente Javier Álvarez."

miércoles, 10 de junio de 2009

Pongamos que hablo....


Madrid es un agujero lleno de hormigas. Los incansables nunca duermen, las viejas abuelitas van con sus carritos de la compra de cuadros verdes y los coches siempre pitan… Eso es así. Pero entre tanto barullo se esconden las pequeñas cosas. Las lámparas de las casas que asoman por la ventana, la sequedad del suelo, las grandes avenidas y las calles pequeñas llenas de objetos curiosos, telas, libros y bares distintos.

En Madrid no existen los nombres ni las caras, ni las formas de vestir. De hecho, prácticamente tú no existes. No te diferencias por tu forma de andar, ni de tomarte el café, ni de pintarte los labios, ni de pagar la cuenta. Tampoco importa si cantas por la calle o te ríes en los semáforos. 

En Madrid puedes ser tú o ser otro distinto, incluso ser dos personas a la vez. Puedes ser tu vecina, la revisora de la zona verde o Miguelito el del bar…. Que aún no se ha quedado con tu cara….. Puedes ser la pareja que ves todos los días volviendo del trabajo, con la rutina incorporada al traje de chaqueta, o la chica que canta mientras mira los yogures en el supermercado. Puedes ser seis fotos a la vez con la misma falda estampada. 

Por eso muchas veces es difícil centrarse en uno mismo. Y lo más curioso es que termina siendo mágico.