“El cambio de escala es a veces una cuestión de supervivencia. Primero vemos la montaña y luego dibujamos una línea en el mapa. Así, línea a línea, formamos la cordillera que no podemos abarcar con los ojos y, solo a través del ejercicio de la reducción, somos capaces de trazar un camino, tal vez, también, de transitarlo. De todo lo que nos importa y no comprendemos terminamos por dibujar un mapa, alterando al hacerlo el verdadero tamaño de nuestra ignorancia.”

viernes, 19 de junio de 2009


Me encontró sentada ante los leños todavía ardientes, 
abrazada a mis piernas, con la cara oculta entre las rodillas.
Se agachó a mi lado.
- ¿Qué te pasa.
- Tengo miedo.
- ¿De qué?
- De los ruidos, de esta oscuridad (…) De que nos maten a todos….
- Yo también tengo miedo, pero no me perdería esto por nada.

Le tomé la mano y se la retuve con firmeza por unos instantes. Su piel estaba caliente y tuve la impresión renovada de conocerlo desde hacía mil años.
- ¡Qué par de tontos somos!- traté de reirme.
- Cuenta una historia para distraernos.- pidió Rolf Carlé.
- ¿Cómo te gustaría?
- Algo que no le hayas contado a nadie.
 

Invéntala para mí
(…) 

Eva Luna, Isabel Allende. 



viernes, 12 de junio de 2009

Guerrero Álvarez

Hoy mi entrada va centrada en un agradecimiento. Hace poco puse una frase de Javier Álvarez en el blog, “pido las nubes que alientan mis poemas”, sacada de una entrevista, y me envió un comentario con el enlace de la canción. La verdad es que me he quedado muy sorprendida, y cabe la posibilidad de que no sea él y alguien me la haya mandado con su nombre, pero también cabe la posibilidad de que sí sea. Y es de agradecer que alguien se pase por tu blog para ver algo que pongas sobre él…. He mirado en Internet alguna página oficial para darle las gracias, pero no me sale nada…. Y en el myspace no estoy registrada. Así que espero que lea esto. Tenía guardada una entrada sobre él en borradores y creo que hoy es el momento de ponerla. 

“Ciega fe”, como una de sus canciones, es lo que tengo en este hombre. Los que me leéis podéis haber visto que me gustan los cantautores, me gusta la gente que compone y que transmite…. Me gusta escuchar lo que me quieren decir y por qué. Escucho a Javier Álvarez desde que tengo probablemente 15 años, y ya tengo 25. Tengo CDs pero sobretodo casettes que guardo y escucho con cariño, que me regalaban cuando era una chica de quince años un tanto rara a la que le gustaba escribir, pensar, y las canciones de Javier Álvarez, cuando lo que se llevaba era Take That (todos mis respetos para ellos, que me gustan, además, pero siempre fui un tanto diferente). Recuerdo escuchar Sunset Boulevard a todo volumen en el autobús del colegio, recuerdo escuchar “fantasma”, “ya no te acuerdas de mí”, “se cuela”, y muchas más, incluso sus versiones en otros discos, como en el de Aute, cantando “sin tu latido”. 

Hoy estoy contenta, porque es una persona a la que realmente admiro, y considero que ha puesto letra a momentos de mi vida. No solo de la suya. ¿Sabéis lo que siempre digo de las cosas que escribo? La máxima satisfacción de escribir es que alguien sienta lo que escribes como suyo, y saque su propia conclusión. La poesía no tiene un solo significado en la pluma de quien la hace, tiene mil en cada uno de los ojos que la leen.



Y aquí mi entrada en borrador: 


"Es una de esas personas que te hacen pensar….


- Que no se puede mezclar magia con anestesia. 

- Que los estereotipos no tienen por qué ser lo único que vende

- Que uno puede ser absuelto aun siendo como es.

- Que no tienes por qué salir en una emisora conocida para ser un buen músico. El éxito, afortunadamente, no es lo mismo para todo el mundo. 

- Que somos la respuesta de aquello que nos mueve por dentro. Y transmitirlo es una obligación.UNA OBLIGACIÓN, no solo un derecho. 

- Que ser diferente es una opción tan respetable como otra cualquiera

- Que hay épocas para todo. Lo importante es ser consecuente con la fase en la que estás.

- Que sí se puede mezclar la mierda y la fantasía. 

- Hay cosas que solo se pueden decir de una manera. Ni la mejor ni la más cómoda. La única. 

- Los ideales no se venden. Y venderlos no significa no respetar otras opciones

- Los desequilibrios vitales muchas veces te llevan al equilibrio

 - La sensibilidad se cuela, se filtra... 

- La música es un arma, la letra es un instrumento tan fuerte como la guitarra.

- Uno puede decir lo que piensa, y pensar siempre lo que dice…


No te tiene por qué gustar su música, ni siquiera haberla escuchado nunca. La identificación es la base para que entendamos el significado de lo que hace. Crecí sintiendo esa identificación, con un chico tímido que a veces alentaba canciones de protesta, con su peculiar forma de transmitir lo que nadie podría haber hecho mejor, con su manera de sentir y de escribir. Con sus cambios y sus múltiples registros. Por eso para mí es uno de los mejores. Porque para ser capaz de seguir aquí a pesar de tantas críticas, hay que ser sencillamente Javier Álvarez."

miércoles, 10 de junio de 2009

Pongamos que hablo....


Madrid es un agujero lleno de hormigas. Los incansables nunca duermen, las viejas abuelitas van con sus carritos de la compra de cuadros verdes y los coches siempre pitan… Eso es así. Pero entre tanto barullo se esconden las pequeñas cosas. Las lámparas de las casas que asoman por la ventana, la sequedad del suelo, las grandes avenidas y las calles pequeñas llenas de objetos curiosos, telas, libros y bares distintos.

En Madrid no existen los nombres ni las caras, ni las formas de vestir. De hecho, prácticamente tú no existes. No te diferencias por tu forma de andar, ni de tomarte el café, ni de pintarte los labios, ni de pagar la cuenta. Tampoco importa si cantas por la calle o te ríes en los semáforos. 

En Madrid puedes ser tú o ser otro distinto, incluso ser dos personas a la vez. Puedes ser tu vecina, la revisora de la zona verde o Miguelito el del bar…. Que aún no se ha quedado con tu cara….. Puedes ser la pareja que ves todos los días volviendo del trabajo, con la rutina incorporada al traje de chaqueta, o la chica que canta mientras mira los yogures en el supermercado. Puedes ser seis fotos a la vez con la misma falda estampada. 

Por eso muchas veces es difícil centrarse en uno mismo. Y lo más curioso es que termina siendo mágico. 



martes, 2 de junio de 2009

Tú me llevas



Y correr por las líneas de la mano....

P.D: ¡ya tengo el disco! Y soy una obsesiva escuchando todo el día esta canción...

martes, 12 de mayo de 2009

Qué profundo y sin domar

Cuando las historias señalan canciones y las canciones reviven historias, lo que se cuenta no forma parte de una vida, sino de muchas. Y los impulsos no pueden guardarse, han de convertirse en materia.

Me da la sensación de que Antonio Vega también tenía una cueva, inmensa, mucho más grande que la mía, de la que nunca pudo ni quiso salir. Ojalá todos fuéramos capaces de adaptarnos a los golpes de la misma manera. A pesar de ello, al igual que la tristeza crea grandes poetas, las abolladuras en la piel y en el espíritu crean grandes canciones.

Porque lloraste con algo que contó en lo que veías una parte de ti, lloras aunque no lo conozcas, aunque tengas solo un disco apilado entre muchos. Y de vez en cuando, en las tardes de mirar por la ventana, te da por poner “El sitio de mi recreo”. Desde aquí mi profunda admiración. Los compositores como él con sus letras hacen muchísimo más que música. Construyen, destruyen y reconstruyen almas.
Esta canción es un soneto de otro Antonio.


A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.

Que ningún juez, declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez, declare mi inocencia


martes, 5 de mayo de 2009

“pido las nubes que alientan mis poemas”,

ha dicho Javier Álvarez en la presentación de su último disco, “Guerrero Álvarez”. 


…. Y hoy creo que con esta frase ya está todo dicho

jueves, 30 de abril de 2009

La danza es maravillosa, te pinta de colores. Te hace crecer, te hace creer en ti misma. Te estimula, te da confianza, te hace grande. Te ves grande. Te quita velos, te da un aroma nuevo, sensualidad, feminidad, armonía, ritmo, te descubre y te abre como un libro. Te expresa, te dispersa, te tiñe los ojos y los labios de luz, te saca brillo, demuestra tu belleza exterior, interior, esa que casi nunca sacas, sumergida en la vorágine del ordenador, del móvil, del trabajo, de la casa….

Pero cuando te metes en ella no llegas a comprender dónde poner el freno. El sueño de todas nosotras, de todas las aficionadas es bailar bien, como una profesional, por eso y para eso pagamos las clases. Creo, además, que dentro de las clases deberían hacerse grupos, según las necesidades: hay mujeres cuya intención es ir a clase a divertirse, no a aprender, hay otra que van solo a aprender, y no disfrutan, hay otras que van únicamente por mantenerse en forma, el cómo les da un poco igual, harían danza igual que hicieran aerobic todos los días… No es lo mismo, y sin embargo todas pagamos lo mismo (porque cuesta un dinero) por cosas diferentes. 

Ojalá pudiera ser bailarina. Pero soy abogada. Cada uno debe ubicarse en lo que es. Me fastidia, pero no puedo llegar a trabajar después de 4 horas de ensayo, no puedo decir que me tengo que ir a bailar fuera de Madrid cuando a la semana siguiente tenga un juicio…. Por supuesto que he renunciado a cosas por bailar, ¡es mi pasión! Y lo he hecho encantada… No es placentero salir de trabajar, agotada, a las 9 e irte a clase, hasta casi las once. Luego vete a tu casa y ponte a planchar…. Pero, aunque sé que en este momento podría plantearme dedicarme más en serio a esta faceta artística, también hay que saber decir que no. Y yo hoy he dicho que no a una pasión, entrar en una compañía de danza, por otra pasión que me da comer. Y ha sido difícil, pero la falta de tiempo me hace no poder compaginar las dos cosas. Seguiré con las clases regulares y con talleres…. Y para mí todas las mujeres somos bailarinas, ¡yo bailo en mi casa, me visto y todo, hago fusiones, qué mejor escenario! Bailo para mi familia, para mis amigos… ¡qué mejor público quiero! Estoy algo triste pero creo que he hecho lo correcto. 
Yo he sacado de mí misma cosas mucho más provechosas bailando en mi casa o para mis amigos que en una academia. No olvidéis esa frase: para mí, todas las mujeres somos bailarinas, aunque no seamos profesionales. 


miércoles, 29 de abril de 2009

Alomejor desaparezco de tu vida. Me tomo un descanso y cuento hasta diez. Te recito mientras sale el avión y leo algo que me ayude a olvidar mientras me tomo un café. Alomejor desparezco de tu vida cuando menos te lo esperes, cuando me encuentre preparada para empezar a desaparecer poquito a poco, cuando lo haya meditado tanto y tantos años que no encuentre mejor solución, cuando me duela mucho mucho y me lo repita bajito bajito todos los días hasta que el último pegue un grito.

Alomejor desaparezco de mi vida. Cuando no tenga miedo a dejarme llevar, cuando aprenda a mezclar poesía y realidad,
cuando la pinte de colores, cuando me pinte de colores, cuando te pinte de colores. Cuando cambie de monedero, cuando no me encuentre cansada, cuando reconozca que ha pasado el tiempo.

Alomejor desaparezco. Cuando recuerde quién soy, cuando me de tanta rabia lo que encuentro que quiera cambiarlo, cuando me regales lo último que te quede, cuando sepa que puedo volar.

Y alomejor me quedo.  

Cuando sea valiente.


jueves, 23 de abril de 2009

La Diada



 Una tradición y un montón de recuerdos. 23 de abril. 

 Me gustaba ese día porque cantábamos en la misa mis hermanas y yo, con un profundo respeto y cariño por nuestra segona terra. Porque a mi padre se le ponía una sonrisa de oreja a oreja, porque mis padres salían a cenar con sus amigos y yo después de la celebración me escaqueaba y podía estar más rato en la calle, porque yo siempre leía en la misa de la Virgen de Montserrat y mi padre me miraba orgulloso, y porque era muy gracioso y bastante ejemplar ver a mi malagueña madre cantar en catalán y amar una tierra que no era la suya (y que, admitámoslo, en poco se parecen). 

 Mi padre me ha enseñado a amar de dónde vengo, a respetar siempre mis raíces, cuidarlas, conocerlas, recordarlas y compartirlas. Como él magistralmente ha hecho siempre, a pesar de ser un “emigrante”

 Gracias y feliz día de San Jordi, papá. 
 

Rosa d’abril, Morena de la serra,
de Montserrat estel:
il•lumineu la catalana terra,
guieu-nos cap al Cel.

Amb serra d’or els angelets serraren
eixos turons per fer-vos un palau:
Reina del Cel que els Serafins baixaren,
deu-nos abric dins vostre mantell blau.

Alba naixent d’estrelles coronada,
Ciutat de Déu que somnià David,
a vostres peus la lluna s’és posada,
el sol sos raigs vos dóna per vestit.

Dels catalans sempre sereu Princesa,
dels espanyols Estrella d’Orient,
sigueu pels bons pilar de fortalesa,
pels pecadors el port de salvament.



lunes, 13 de abril de 2009

Siempre estabas junto a mí, en mi mente revolviendo todo...

Hay quien escondía los caramelos dentro de los bolsillos, y yo mientras tanto cogía margaritas sin que mi madre se diera cuenta y me las metía dentro de los míos, aunque se me olvidaba quitarlas y al final del día salían todas desperdigadas en el baño. Mamá no me regañaba, solo me miraba con cara de resignación, y me decía: “ya sabes que las flores dan mucha alergia”. Y yo me metía en la bañera llena de espuma y jugaba con los botes de gel.

A veces me caía porque todos los balones salían a mi encuentro. Era torpe y no trepaba por los árboles, me gustaba subir y bajar escaleras, y sentarme en ellas a escribir. Cuando pasó el tiempo seguí sentándome en ellas, y a veces cuando giraba la cabeza estabas tú, que acababas de llegar de Madrid, que me parecía otro planeta. Ya no me preocupaba no saber trepar por los árboles, aunque al saltar una valla por seguirte me caí y me hice mucho daño.

Al cabo de los años en esa valla te miré a los ojos.

Recuerdo que venías a buscarme, yo me escondía en mi cuarto porque me parecías un pesado, y porque me gustaba estar sola. Con el paso del tiempo, tú venías a buscarme, y yo me escondía en el baño porque no podía volverte a mirar.

Cambiamos las margaritas por jazmines, las risas de verano por cartas, y un día me contaste un secreto sentada en las escaleras donde escribía. A partir de entonces me llamabas solo para que pudiera escuchar los acordes de la guitarra con la que sacamos alguna voz en El Retiro, y luego bajamos por la Cuesta de Moyano… con la que me compusiste una canción, cuando Madrid dejó de parecerme tan lejano, aunque siga pareciéndome otro planeta. Cuando me acerqué me alejé de ti. Te alejaste de mí.

La abuela siempre decía que eras distinto a los demás. Hoy apenas te reconozco.

Contigo me di cuenta de que hay cosas que es mejor que nunca cambien. Contigo dejé de ser una niña rara para sentirme bien recorriéndonos el mundo con nuestra pinta de “especiales”. Me explicaste en el autobús cuál es la diferencia entre ser raro y ser diferente. Y dejé de sentirme un extraterrestre. Y supiste hacerme ver qué era una estrella. Contigo me di cuenta de que habíamos crecido. Y de que si algún día nos pasaba algo querría volverte a encontrar. Contigo aprendí a pensar. Contigo aprendí que prefiero los abrazos a los besos.

Por ti me llevé la primera y única bofetada de mi madre, y pasé un verano entero sin salir. Eran tristes y largas las tardes de verano. Ya no había vallas que saltar, ni había “un dos tres, gallito inglés”, ni cogíamos almendras, ni me ayudabas a coger jazmines cuando estaban muy altos. Y te hice daño. Y te hice llorar… Y no de felicidad. Y para colmo tú no me entendías, y yo no me lo sabía explicar.

Antes vivíamos lejos y éramos incansables el uno con el otro. Ahora vivimos cerca pero solo nos encontramos en el metro. En Madrid no se ven las estrellas.

Cuando vuelvo al campo recuerdo los lugares comunes y el olor de la casa de la abuela. Nunca coincidimos, y cuando estás reconozco que evito verte. Y tú a mí, es algo que se sabe... Quizás porque hemos seguido creciendo. Y nunca estamos solos para poder contarte todo esto. Pocas veces he vuelto a ver margaritas por el camino. Pero el otro día ví el campo poblado de margaritas. Según bases científicas puede ser que es porque este invierno ha llovido, me gustaría pensar que eres feliz. No cogí ninguna para metérmela en los bolsillos, con el paso del tiempo también me he dado cuenta de qué sabias son las madres…

Es una tontería, pero no quiero volver a sentarme en esas escaleras sin ti. Ni siquiera diez años después.