Y correr por las líneas de la mano....
P.D: ¡ya tengo el disco! Y soy una obsesiva escuchando todo el día esta canción...
“El cambio de escala es a veces una cuestión de supervivencia. Primero vemos la montaña y luego dibujamos una línea en el mapa. Así, línea a línea, formamos la cordillera que no podemos abarcar con los ojos y, solo a través del ejercicio de la reducción, somos capaces de trazar un camino, tal vez, también, de transitarlo. De todo lo que nos importa y no comprendemos terminamos por dibujar un mapa, alterando al hacerlo el verdadero tamaño de nuestra ignorancia.”
Y correr por las líneas de la mano....
P.D: ¡ya tengo el disco! Y soy una obsesiva escuchando todo el día esta canción...
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez, declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez, declare mi inocencia

- Me encanta que hayas idealizado nuestra trágica situación.
- Cuando no estás todo me parece divertido.
- Solo me estoy llevando ostias.
- Pero cuando estás lo veo un poco menos claro.
- Lo ves menos claro porque es de noche.
- Así que prefiero que no estés. Es mucho más fácil autoconvencerme de que no lo necesito. Además,
cuando estás, me lo paso bien. Y eso no es bueno.
- Yo no soy especial.
- Tú no eres comparable.
- ¿Quieres más?
- Vamos a quemar Madrid.
- Ni siquiera me lo planteo.
- Me tengo que ir.
- ¿Estás incómodo?
- Me gusta cómo mueves las manos.
- Lo he intentado todo.
- Ah, ¿no te lo planteas?
- No te voy a llamar.
- Entonces, ¿qué pasó con ese chico?
- No te creo.
- Ya sé en qué trabaja tu padre.
- Qué poco importante soy para ti.
- Guapa.
- ¿Por qué?
- Ya sabes que soy complejo.
- ¿Por qué? (una y otra vez)
- Duele más olvidarte que odiarte o amarte
- Rubias de ciudad venían en el autobús a pedir otra oportunidad
- Que no quiero olvidarte.
- No me has vuelto a llamar.
- No lo sé.
- No entiendo por qué te gusta tanto potenciar nuestros defectos.
- Es más fácil.
- Apagas la luz y todo me parece caracterización.
- Me meto en el papel. No sé hacerlo de otra manera.
- Un, dos, tres. Acción.
- Corten.
- Me he vuelto a equivocar.
Hace muchos años que me enamoré de esta canción. Me trae muy buenos recuerdos, y me aporta fe. Sí, parece una tontería, pero me hace creer que alguien en el mundo alguna vez sentó un principio básico de toda relación tal cual es soportar. Amar la oscuridad del otro, no solo la luz. Porque no solo existe la luz. Y eso lo hizo porque creía en el amor. En el amor con grietas, en el amor con heridas y cicatrices, en el amor lleno de personas con pasado, de personas distintas a nosotros. En la aceptación de que el amor no solo depende de cuánto estás dispuesto a ser feliz (pregunta estúpida), sino también de cuánto estás dispuesto a sufrir. Y lo más gracioso del tema es que esa decisión no nos pertenece, depende del momento en el que cada persona se encuentre, y algunas veces ni siquiera es cuestión de sentimiento, sino de capacidad.
¿No es maravilloso?
I can be an asshole of the grandest kind